Siempre tuve claro que se podía desarrollar este campo aquí. Ayudé a montar el primer máster de fisioterapia equina que hubo en España en 1999 y poco después el primer curso de fisioterapia para perros, aportando los conocimientos y los contactos fruto de mis viajes de formación por diferentes países. No fue fácil, pero la convicción de que estaba en el camino correcto me mantuvo firme. Cuando empezé a tratar animales mis padres me decian: - Siempre con ideas de bombero !!! que no estás bien en el hospital ?-
Ver a los caballos, conectar con ellos, aprender de ellos cada día. Descubrir solo con el tacto qué problemas tienen y cómo poder ayudarlos. Son muy agradecidos. Me apasiona sentir los tejidos debajo de mi mano, observar sus reacciones, su postura, leer sus expresiones faciales... Todo esto nos lleva a poder ayudar realmente al caballo, más allá del mero bloqueo articular o la tensión muscular.
He aprendido muchísimo tanto de los caballos como de los alumnos. La humildad es una de las cosas más importantes a la hora de tratar un caballo. Debemos escuchar lo que nos dice su cuerpo, sentir, observar, leer... Compartir conocimientos es una de mis pasiones, me encanta explicar y aprender. Cada caballo, cada alumno, te enseña algo nuevo si estás dispuesto a escuchar.
"El movimiento es vida", de Andrew Taylor Still, el fundador de la osteopatía. Esa frase resume todo mi enfoque: devolver el movimiento correcto es devolver la vida al animal.